Las facultades españolas de filosofía están plagadas de excelentes profesionales en femenino.
Desde el anonimato del trabajo del día a día dirigiendo tesis doctorales, impartiendo clases o luchando contra la tediosa burocracia del sistema universitario, surge de vez en cuando alguien que logra interesar al gran público con una de sus publicaciones.
Este es el caso de Mónica Cavallé, quien con su La filosofía, maestra de vida, acaba de dar el gran paso, más difícil si cabe para los que se dedican al mundo del filosofar.
Mónica Cavallé es especialista en filosofía oriental y da clases en la Universidad Complutense de Madrid. Sin embargo, lo que le ha hecho salir de la dinámica monótona del mundo académico es ser la flamante presidenta de la Asociación Española para la Práctica y el Asesoramiento Filosóficos (ASEPRAF).
Arendt decía que cinco son los elementos que avergüenzan al mundo: “antisemitismo”, “Esta institución sigue la línea de la Asociación Americana de Filósofos Prácticos (APPA en inglés) que iniciara hace pocos años Lou Marinoff con su famosísimo libro Más Platón y menos Prozac y entre sus fines se encuentran:
1. Hacer que se conozca la filosofía práctica en la sociedad
2. Hacer accesible la filosofía
3. Dar a conocer el asesoramiento filosófico
4. Incentivar el reconocimiento social de los asesores filosóficos
5. Impartir cursos de capacitación de asesores filosóficos
6. Certificar a los profesionales idóneos para ejercer la asesoría filosófica
7. Desarrollar bibliografía relacionada con la filosofía práctica
Pero ¿qué es la filosofía práctica según Cavallé? Es una oferta alternativa a las psicoterapias y una invitación a que la actividad filosófica recupere su relevancia social. Veamos a continuación por qué es necesaria esta actividad:
Nuestra autora, por ser especialista en orientalismo, conoce a la perfección las cuatro nobles verdades del budismo a saber, 1) el ser humano sufre, 2) hay una causa para dicho sufrir, 3) hay una vía que conduce a la liberación del sufrimiento y 4) esta vía exige cambiar nuestro modo de ser y percibir. Por tanto un asesor filosófico, según Cavallé, sería un “estirpador de sufrimientos” a través de la palabra, lo cual hace cambiar al paciente su modo de estar en el mundo y por ende acabar con el mal que le machaca. La sabiduría clásica lo decía muy bien: “ser y parecer coinciden” por tanto si se cambia el parecer, es decir el modo en que se percibe un problema, se cambia por consiguiente el ser del problema. Y nuestra sabiduría popular lo resume escuetamente: “las cosas tienen la importancia que nosotros queramos darle, ni más ni menos”.
Cavallé se ha impuesto a sí misma la difícil labor de cumplir estos puntos en España y qué mejor forma para conseguirlo que la de alumbrar un libro bajo el subtítulo de Respuestas a las inquietudes de la mujer de hoy. Las mujeres, se quiera o no ver así, han sido las grandes víctimas de nuestro sistema social, y para muestra valga la cita de Pitágoras: “Hay un principio bueno que ha creado el orden, la luz y el hombre, y un principio malo que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer”. Este hecho ha lastrado el mundo femenino en detrimento de su potencial intelectual y de autorrealización lo cual constituye todo un reto para la asesoría filosófica.
Es por ello que nuestra autora intenta aplicar los principios del asesoramiento filosófico centrándose en la atención a la mujer. A través del análisis de cinco mujeres con problemas Cavallé explica como la filosófica práctica puede extirpar dichos problemas. En vez de recetar pastillitas nuestra autora propone pensamientos:
¿Cómo cura a una mujer soltera con miedo a la soledad? Citando a Epícteto: “no son las cosas las que nos disturban, sino nuestra opinión sobre las cosas”.
¿Cómo sana a una mujer menopáusica, ama de casa, con cinco hijos que no ayudan en las labores del hogar y un marido que llega cansado del trabajo? Citando a Aristóteles: “si conviene amarse a sí mismo con preferencia a todo lo demás, o si vale más amar a otro, porque ordinariamente se censura a los que se aman excesivamente a sí mismos, y se les llama egoístas, como para avergonzarles por ese exceso”.
¿Cómo hace retomar la salud mental a una seductora obsesiva? Comparándola con Madame Bovary, y hacerle ver que es idiota esa convicción íntima de que sólo pueden ser felices las mujeres si a su lado hay un hombre que las ama.
¿Cómo hace atenerse a la razón a una mujer con sentimiento de culpa por primar su profesión de médico sobre las atenciones afectivas a su novio? Citando a Gibran: “quienes nos comprenden nos vuelven esclavos”.
¿Cómo curarían ustedes a una economista que se ve obligada a hacer un doctorado para agradar a su entorno, pero que no le apetece realizarlo un pelo? Por ridícula que parezca la situación la chica casi cae en una depresión… pero Mónica Cavallé la salvó citando a Ortega y Gasset: “de cuando en cuando llega a la superficie de la conciencia la voz recóndita de nuestro fondo insobornable” lo cual condujo a la doctoranda a dejar su doctorado y dedicarse a lo que más le gustaba: la artesanía.
Gracias a Mónica Cavallé contamos en el mundo de habla hispana con una nueva forma para dejar de lado esas experiencias negativas que van conformando nuestra experiencia y que moldean nuestro carácter haciéndolo desdichado y temeroso. La asesoría filosófica supone ascender un escalón más en nuestro camino en común hacia la felicidad.

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