“Ser y Tiempo” nació con el propósito de ser un comienzo radical en filosofía y como una nueva versión de la fenomenología. Su tesis de partida es que la Fenomenología es Ontología.
Su convicción: que es imposible tratar del Ser sin tratar del Tiempo. Es también un intento de no hacer filosofía para filósofos, que hasta ahora – según la opinión de Heidegger - no parecen haber conducido bien la pregunta por el Ser, pero su intento queda inacabado, tal vez por ser inacabable.
Después de esta obra que reflexiona sobre el sentido del ser, profundizará sucesivamente en la verdad del Ser y, ya en los sesenta, preguntará por el lugar del Ser, priorizando el espacio. Su preeminencia del tiempo como condición de posibilidad de Ser es influjo kantiano. El tiempo es en Kant condición de posibilidad de que tengamos experiencia. La intención de Heidegger es retomar la ontología griega desde Kant, que éste fuera el puente entre lo que dice Platón y lo que dice Aristóteles. Más adelante vería en los presocráticos mayor profundización en la pregunta sobre el Ser. Ser es un verbo indoeuropeo, que se refiere a una acción; pero ¿De qué acción se trata?
Al respecto Heidegger planteará:
1. Que la única acción a la que se refiere es la de que algo aparezca o se configure: fenomenicidad.
2. Que es imposible la experiencia si no comprendemos el Ser de aquello de que decimos tener experiencia. Ser es, por tanto, algo a priori, esto es: condición de posibilidad de que algo aparezca. En Kant, las condiciones de posibilidad (bien categorías bien espacio y tiempo) de que algo se manifestara, eran subjetivas. Para Heidegger el Ser no es nada subjetivo, sino más bien algo de lo que la subjetividad depende. Esto implicaría que el campo originario del sentido no es la conciencia.
Su búsqueda del Ser queda proyectada en la Introducción de “Ser y Tiempo”. Ésta contendría dos capítulos fundamentales:
1º) La pregunta necesaria por el Ser (pf.1), su estructura (pf.2) y su “previo rango” (pf.3).
2º) Dos vertientes: - la sistemática (Analítica del Dasein (”Ser y Tiempo”). - la histórica: destrucción de la historia de la ontología en tres momentos:
1) remitiendo a la “Física” de Aristóteles.
2) a la diferenciación res cogitans-res extensa en Descartes.
3) al tratamiento de imaginación y tiempo en Kant.
El método de esta investigación será el fenomenológico (pf.7). El pf.1 alude a una “Wiederholung”, por lo tanto no es un comienzo original, sino una “repetición”. Lo que va a hacer ya estaba en Aristóteles y en Platón. La “comprensión de término medio” – con tanta resonancia aristotélica – es una reflexión en estado latente que hay que explicitar. Algo que Heidegger no logra del todo. La idea de intencionalidad está muy presente en la exposición, también una “situación hermeneútica” en la que de antemano comprendemos las cosas: hay una pre-comprensión del Ser. Los prejuicios clásicos que Heidegger presenta sobre el Ser habría que entenderlos en el sentido de Gadamer como no del todo negativos: discutidos, “dan que pensar” (Ricoeur).
1º) “El Ser es algo universal” implica en esa universalidad una pluralidad de individuos, pero no una universalidad genérica. Ser no es un género supremo, no es la suma de géneros diferentes; pero el problema de la Metafísica es precisamente ese: cómo pensar la multiplicidad de las regiones del Ser, pensar la unidad en la diversidad. Se trata de preguntar por el sentido del Ser o qué sentido tiene Ser para que pueda diversificarse.
2º) El segundo prejuicio gira en torno a la definición de Ser. Si definir es hallar el género mas la diferencia específica, ese modo de definir no se adecua al Ser, es decir, el Ser es indefinible, pero no es, sin embargo, inefable (Aubenque diría, por el contrario, que sí lo es). Para Heidegger el Ser es decible, pero no definible. Esto es también Kant: “Ser no es un predicado real”.
3º) El tratamiento del tercer prejuicio sitúa el conocimiento del Ser entre el enigma y la comprensión de las cosas. La comprensión del Ser es “de término medio”. Hay que tener en cuenta a Aristóteles cuando dice que “lo más claro para nosotros no es lo más claro para el Ser”. Habrá comprensiones que nos permitan acceder a algo y otras que no. Los conceptos (caso Kant) obstruyen nuestra intelección más que favorecerla. Ser no es solamente un término, sino un referirse, una intencionalidad. Por todo lo cual no falta sólo una respuesta adecuada sobre el Ser, también falta – piensa Heidegger – la pregunta adecuada. En el pf.2 se establecen los cauces de investigación. Lo prioritario en Heidegger es dar con la pregunta que interroga por el Ser. Por ello distingue en todo preguntar:
1- Aquello que se pregunta: Ser.
2- Aquello a que se pregunta: entes.
3- Aquello que se pregunta: sentido del ser, es decir: las regiones del Ser y su unidad no categorial o unidad transgenérica.
La pregunta por el hombre no es la primera. Heidegger no sigue en esto a Kant que lo plantea como lo primero. La primera es la pregunta por el Ser que es condición de posibilidad de todo lo que hay, más allá de sujeto y objeto (ni idealismos ni realismos). Heidegger quiere huir del planteamiento del ser en la conciencia, pero caerá en ello (pf.4). Todo preguntar tiene la dirección previa de lo buscado: para aclarar el sentido del Ser es necesario aclarar previamente a qué ente preguntamos por el Ser. Se trata de un modo diferente de acceso al Ser que tiene en cuenta la diferencia ontológica (la distancia entre Ser y ente). Esto significa que los conceptos que usamos para las cosas no valen para el Ser. Necesitamos conceptos nuevos. No sirven los aportados por la tradición: causa, sujeto, sustancia… El Ser habita en los entes, no en algo así como las ideas platónicas. No hay una distancia del fundamento. El Ser es temporal, finito, cambiante (lo que implicará un continuo diálogo con Aristóteles sobre el movimiento). Su significado, por ello, no es el mismo a lo largo de la historia de la filosofía.
El pf.4 cierra la primera parte de la Introducción. Heidegger se compromete aquí en una cuestión no muy clara: la pregunta por el Ser ponía en cuestión que la subjetividad fuera el lugar del inicio radical o fundamento absoluto, pero he aquí que su descubrimiento discurre en paralelo con la Filosofía que quiere desbancar y que le supone profundizar en una “Analítica del Dasein”. Se emparenta así con la Filosofía Trascendental kantiana en su “Crítica de la Razón Pura”. Pero en Heidegger nos encontramos con “Desein”, un término cuya traducción más adecuada podría ser “ahí donde hay Ser”. En el Dasein encontramos una “señal”, un indicio para desvelar el enigma: al Dasein “le va su ser”, le concierne, le es patente su Ser. Este Ser se comprende a sí mismo en su ahí. Este planteamiento se relaciona con la Filosofía de la reflexión, pero la Filosofía Moderna ha entendido la relación consigo mismo como relación cognoscitiva. Una relación de este tipo es precisamente lo que Heidegger niega y critica a Kant por entenderla así. En esta comprensión de su Ser el Dasein se mueve entre “posibilidades”.
Se conoce como Ser capacitado para algo. El Dasein es “proyecto arrojado” y “propiedad/impropiedad” serán dos modos de ser del Dasein respecto a ese proyecto. Es así, como sin quererlo, va accediendo Heidegger a una “Analítica del Dasein”.

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Gracias por el documento.
Tengo que hacer un ensayo sobre que es el Ser y me dieron una guía bastante complicada, pero este comentario me está ayudando mucho.
Gracias