La “analÃtica del Dasein” implica un descomponer, esto es, mostrar las estructuras de la existencia por separado; pero es difÃcil una analÃtica, porque el Ser no se deja analizar, no es un objeto.
El Dasein hace su Ser, porque mientras vive, hay posibilidades, esto es, hay posibilidades de Ser. La muerte es la imposibilidad de las posibilidades. Esto obliga a Heidegger a decir que el tiempo es finito. El esfuerzo del ser humano será “Sorge” o cuidado, es el sentido del Ser del Dasein ese cuidarse de las cosas. Hedegger habla de una “mirada previa”: la analÃtica del Dasein presupone una precomprensión de nuestros elementos constitutivos; pero puede haber precomprensiones incorrectas. No nos comprendemos en toda su pureza. Precomprensiones como “yo”, “alma”, “persona”, “espÃritu”, “humano”… son todas incorrectas, porque valoran al ser humano como meta, algo que no es.
Heidegger nos hablará, por eso, de “ser-en-el-mundo” para disolver la escisión sujeto-objeto cuando nos da por considerarnos a nosotros mismos. No hay un “yo” separado de sus objetos. El “mundo” es el “horizonte” a partir del cual me pueden aparecer los objetos. El mundo no es un objeto más, es un “horizonte de sentido”, tan originario como el “yo” mismo (Cfr. pf.43). Para Husserl la conciencia pura podrÃa subsistir en un mundo aniquilado. Para Heidegger, sin embargo, ni siquiera eso es posible como hipótesis. La comprensión de sà implica la comprensión del mundo. Existe el “verum” en cuanto todo está abierto a la comprensión de la “psyché”. La comprensión es un esfuerzo de “aiscesis” (purificación de los sentidos en contacto con el mundo) como de “noesis”, purificación mental en contacto también con el mundo). En el Dasein se priman las relaciones consigo mismo, pero Heidegger no insiste con ello en una reflexión sino en una relación con el Ser. Heidegger entra aquà en una crÃtica generalizada (caso también de Scheler) al “Ãdolo de la autoconciencia” en Husserl.
En los Pfs.5 y 6 se despliega el programa de una analÃtica del Dasein, que parece ser una OntologÃa. Quiere mostrar el Ser de un ente. Ello conlleva descomponer sus elementos “originarios”: los “existenciarios”. Esta analÃtica no se hace por ella misma sino para poder llegar a desvelar la pregunta por el sentido del Ser. El Dasein en el ser humano hace posible al ser humano. Se sobrepasa la pregunta antropológica porque nos objetiva, nos desvÃa de nuestro objetivo. Los puntos que destaca en la analÃtica dentro de la introducción serán:
1) La “cotidaneidad”, que desvela estructuras de Ser. Los tres existenciarios:
1º. “Encontrarse” (”Befindlichkeit”): disposición afectiva, lo que hace posible afecciones. Es el “cómo nos va” en el mundo.
2º. “Comprender” (”Verstehen”): un entender que supera la diltheyana división entre comprender y explicar). Es el existenciario más importante. Tiene que ver con el Ser del ente.
3º. “El habla” (”Rede”): discurso, logos.
No se trata de facultades (afectividad, entendimiento y lenguaje), sino de aprioris ontológicos: nos vivimos en las casas del querer, entender y el habla misma. Nuestro “ahÔ tiene esos tres elementos.
2) “Dasein y temporalidad”. Los elementos anteriores sólo se entienden como componentes del tiempo. Lo que hace posible esos existenciarios es el tiempo (pasado, presente y no definido). El Dasein es tiempo. El tiempo puede ser vulgar (el de la historia) u originario: el que hace posible que las cosas sean comprendidas, es la “simultaneidad”, no la sucesión, que nos pone el horizonte de comprensión de las cosas. Heidegger realiza un análisis del tiempo como medida del movimiento en Aristóteles; pero el tiempo, para Heidegger, no se sucede, es “extático”, está fuera de sà (se relacionará esto con el pf.44 donde elabora el concepto de apertura del Dasein a los entes). Todo queda comprendido por lo que fue, es y será: tiene que ver (alusión a Kant) con las categorÃas de la modalidad. De los tres momentos temporales, Heidegger prioriza el futuro: el momento de las posibilidades. El Ser del Dasein elige entre posibilidades. Para Husserl, lo importante era el presente. Para Heidegger, lo importante es la posibilidad, lo no dado.
) La analÃtica del Dasein parece, pero no es OntologÃa. No es el Ser lo definitivo (aquà estará en germen lo que Heidegger nunca se atrevió a publicar). En algún sentido, el Ser, ese que hace que comprendamos al Dasein temporal, es él mismo también temporal. Ser no es un fundamento absoluto, no es ninguna traducción ontológica de un Dios, más bien es aquella condición de posibilidad que nunca se nos da. Se trata de una crÃtica a toda fenomenologÃa que ontifique al Ser.
Que el Ser mismo sea temporal obliga a Heidegger a utilizar el término “Temporalität”, no el de “Zeitlichkeit”, insistiendo en que el Ser no es independiente del ser humano, pero tampoco depende de él.
Un problema importante para Heidegger es que el espacio tendrÃa que deducirse del tiempo. En la tradición hay caracteres espaciales concedidos al tiempo: “espacio de tiempo”. El tiempo jerarquiza asà regiones de mundo: la eternidad platónica de las ideas, la ousÃa aristotélica o el Yo kantiano se encuentran en regiones discernidas por el tiempo.
En el pf.6 Heidegger comienza una reconstrucción histórica de la OntologÃa mediante Kant, Descartes y Aristóteles. El Dasein tiene que comprender sus tradiciones desde el porvenir, desde el futuro. Desde las posibilidades del pasado se abre una revisión que lleva consigo la destrucción o deconstrucción de tradiciones, porque el pasado puede imposibilitarnos comprender y también puede darnos posibilidades teóricas que en su tiempo eran impensables. En el tema de la comprensión del Ser del ente el término “caÃda” es clave: analizar un ente que fundamentalmente es posibilidad no es analizar un objeto. Cuando el Dasein se entiende a partir de mundo, se entiende como cosa, se cosifica. De ahà que “caÃda” indique – por encima de connotaciones pseudoreligiosas - esta situación de movernos por debajo de nuestras posibilidades de autocomprensión.
La “analÃtica del Dasein” no es un ensayo de “existencialismo”. Heidegger claramente se quiere desmarcar de Sartre. Esta analÃtica no es algo autónomo, no se pretende por ella misma, sino que es sólo un medio, un momento de encuentro privilegiado con aquello que realmente queremos encontrar: el Ser. El existencialismo, sin embargo, no se referirÃa prioritariamente al Ser, sino al ser humano, haciendo – para Heidegger – una analÃtica preparatoria, provisional y, por ello, incompleta.

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